Hola, me presento. Me llamo Inoue Hayato. Soy tu guía para esta noche. Vamos a salir ahora. Hace tiempo que salgo de noche, solo de noche. No es que me desagrade el día, pero mis ojos aguantan mal la luminosidad natural. Es curioso, todas las luces artificiales que hacen que el barrio de noche sea aún más brillante que durante el día, el barrio Roppongi, mi barrio favorito del centro de Tokio, no me molestan. No te asustes, aunque lleve gafas de sol, no es por necesidad. Es más bien por gusto y costumbre; también porque me dicen que mi mirada ha adquirido un aspecto algo extraño por estar tan acostumbrada a las luces artificiales.
Roppongi es mi territorio. Sabes, nadie lo conoce como yo. Está lleno de chicas y chicos ansiosos de sensaciones fuertes y de todas las partes del mundo. Yo les doy lo que quieran; y no solamente en los bares y discotecas. Cuando lleve a unas gringas con ganas de marcha, no hay quién sepa mejor para enseñarles los lugares recónditos y especiales, los cócteles más alucinantes, drogas si quieren, también sexo y más cosas.
Suena raro, pero ya me he acostumbrado de ver a la gente como a través de una cortina, no tanto por las gafas de sol, sino por otra causa; ya te contaré. Hay algo que nos diferencia.
Dejame llevarte por las calles. Primero Roppongi Dori, luego Gaien Higashi Dori, te llevaré a Azabujüban. Alucinarás al ver los sitios, la muchedumbre, las luces, el ruido, los automóviles, las motos, los barman con sus sonrisas de demonio o cara de máquina. Te enseñaré las plazas, los sitios como Motoazabu, las puertas secretas, los pasillos abiertos y camuflados, habitaciones dedicadas al goce, legal o ilegal. Te haré entrar, si quieres, para jugar con los ordenadores que regulan los destellos del neón. Te enseñare los jugadores de la noche y los vendedores de almas. Y, por supuesto, la música. Música techno, house, electrónica, vanguardista, también clásica y tradicional japonesa. ¿Qué quieres ver? ¿Qué quieres oír? Te puedo enseñar cualquier cosa imaginable e inimaginable. Verás las estrellas, los nacimientos de nuevas galaxias, y la muerte del universo si quieres. Aquí hay buenas copas y todo lo demás. La química hace maravillas en la conciencia humana. Yo, no gracias, no bebo alcohol y no porque sea abstemio. Debes comprender que para mí, después de tanto tiempo, esto me sabe a poco. Antes no. Apenas me acuerdo, es como intentar mirar a través de una frontera. Sabes, como acordarse de una reencarnación anterior. Antes me gustaba mucho el whisky. Ya iba entonces por este barrio, y también siempre de noche. Ahora no puedo soportar el whisky, me desconcentra. Dejame hablarte de otras cosas. Aquí conocerás a seres increíbles. Parecen normales a primera vista, pero no te engañes, lo que hay aquí no lo encontrarás en ningún otro sitio. Yo también lo conocí en mi, digamos, anterior estado, y me quedé. Un poco de soda tomaré de todas formas, para acompañarte. ¿Quieres subir a lo más alto del rascacielo de Roppongi Hills? Tengo todas las llaves aunque nadie me los haya dado. Colecciono cosas. ¿Me escuchas? Con el tiempo que llevo aquí nada se me escapa. Todo esto tiene su recompensa. Ahora te enseñaré las entrañas de la tierra. No te imaginarás los túneles que hay por aquí abajo, ni qué seres vivos puedas encontrar. Aunque esto también pasa a veces en los Pubs After-hours donde parte los transeúntes experimentan una gradual transformación hacia otro tipo de seres extrasensoriales. ¿Te puedes creer que aquí encuentres también la serpiente de la maldición divina? ¿Y cucarachas como elefantes? Las ratas son mis amigas y de los murciélagos ya ni te cuento. Ya sé, el tráfico es terrible. El ruido haría enloquecer a una ballena. Hay que ir con pies de plomo. Y ¡cuidado! las palomas también vuelan de noche. Te haré bailar como nunca habrás bailado. Sabrás que este sitio es el centro del universo. Aquí estará el origen y fin del tiempo tuyo si quieres; tiempo de vivos y de muertos y de todo lo que haya entremedio. No tenemos nada que ocultar. Ya me entenderás. Cuando quieras te conviertes en una de nosotros. Las sensaciones no son solo de los humanos. Sentirás la tristeza de las piedras, la ignorancia de los cristales, el calor infernal del neón, la fria adrenalina del acero. Sentirás las pulsaciones de la sangre digital que corre por los cables subterraneos y las ondas herzianas que llueven sobre nuestras cabezas. Volarás entre los campos electromagnéticos de las concecciónes wifi que flotan por doquier. Vivirás las aventuras de los jugadores atrapados en las pantallas de las máquinas de la realidad paralela. Gozarás de sus emociones. Verás a los cocainómanos en su triste intento de feliz autodestrucción. Sabrás todo lo que los demás ignoran.
¿Me quieres? No me hagas sonreír. Te pido perdón por ello. Por favor, entiéndeme, mi dentadura estropearía cualquier ternura en la expresión. Pero no tengas miedo. Mis sentimientos por ti son del todo sinceros. Mirame, soy joven. Ni te imaginas mi edad ¿cierto? El tiempo no me afecta. Soy especial, créeme. Puedes ser igual. Conmigo vivirás siempre y saldremos juntos el búsqueda de un poco de calor líquido y nada más. Aquí está el centro del mundo. ¿Ves a toda esta gente? ¡Que maravilla! Todos estos cuerpos llenos de vida, de energía, de sentimientos, de sensaciones humanas, de sangre fresca,...
Solamente tientes que dar un pequeño tributo. No es gran cosa. Nada espectacular. Ni te dolerá. Únicamente me tienes que dar unas gotas de tu sangre. No porque lo necesite realmente. Ya sabes, soy inmortal. Pero el sabor me afina los sentidos. Me llena los pulmones. Me hace vibrar como el universo entero. Me da sentido a mi existencia. Tu cuello es tan bello, joven, fresco, jugoso. Las pulsaciones de tu corazón me roban los sentidos. Por favor, solo unas gotas de sangre, unas pocas gotas, no te dolerá, te lo prometo. Sentirás cosas que nunca habrás sentido antes. por favor, no te vayas, ¡no te vayas!...
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