martes, 12 de octubre de 2010
La locura
Lo sentí desde el primer momento:
Con un golpe seco se abrió la grieta
de repente, aunque parecía un instante largo en el tiempo
No se veía nada, pero fue un movimiento
de arriba hacia abajo y miré hacia abajo
de donde subía algo como la oscuridad con un rojo violento
No veía nada, y aún así
cerré los ojos y el rojo siguió detrás de los párpados
alcé la cara y buscé el respiro
pero ya no había escape posible
como escrito desde hacía mucho tiempo atrás:
vino como si nada más natural pasara
y dio vueltas, vueltas y más vueltas
en el cerebro detrás de los párpados
para quedar mientras caía
en la grieta hacia el rojo, y no importó
que me escondiera en el rincón más alejado.
lunes, 20 de septiembre de 2010
Roppongi de noche
Hola, me presento. Me llamo Inoue Hayato. Soy tu guía para esta noche. Vamos a salir ahora. Hace tiempo que salgo de noche, solo de noche. No es que me desagrade el día, pero mis ojos aguantan mal la luminosidad natural. Es curioso, todas las luces artificiales que hacen que el barrio de noche sea aún más brillante que durante el día, el barrio Roppongi, mi barrio favorito del centro de Tokio, no me molestan. No te asustes, aunque lleve gafas de sol, no es por necesidad. Es más bien por gusto y costumbre; también porque me dicen que mi mirada ha adquirido un aspecto algo extraño por estar tan acostumbrada a las luces artificiales.
Roppongi es mi territorio. Sabes, nadie lo conoce como yo. Está lleno de chicas y chicos ansiosos de sensaciones fuertes y de todas las partes del mundo. Yo les doy lo que quieran; y no solamente en los bares y discotecas. Cuando lleve a unas gringas con ganas de marcha, no hay quién sepa mejor para enseñarles los lugares recónditos y especiales, los cócteles más alucinantes, drogas si quieren, también sexo y más cosas.
Suena raro, pero ya me he acostumbrado de ver a la gente como a través de una cortina, no tanto por las gafas de sol, sino por otra causa; ya te contaré. Hay algo que nos diferencia.
Dejame llevarte por las calles. Primero Roppongi Dori, luego Gaien Higashi Dori, te llevaré a Azabujüban. Alucinarás al ver los sitios, la muchedumbre, las luces, el ruido, los automóviles, las motos, los barman con sus sonrisas de demonio o cara de máquina. Te enseñaré las plazas, los sitios como Motoazabu, las puertas secretas, los pasillos abiertos y camuflados, habitaciones dedicadas al goce, legal o ilegal. Te haré entrar, si quieres, para jugar con los ordenadores que regulan los destellos del neón. Te enseñare los jugadores de la noche y los vendedores de almas. Y, por supuesto, la música. Música techno, house, electrónica, vanguardista, también clásica y tradicional japonesa. ¿Qué quieres ver? ¿Qué quieres oír? Te puedo enseñar cualquier cosa imaginable e inimaginable. Verás las estrellas, los nacimientos de nuevas galaxias, y la muerte del universo si quieres. Aquí hay buenas copas y todo lo demás. La química hace maravillas en la conciencia humana. Yo, no gracias, no bebo alcohol y no porque sea abstemio. Debes comprender que para mí, después de tanto tiempo, esto me sabe a poco. Antes no. Apenas me acuerdo, es como intentar mirar a través de una frontera. Sabes, como acordarse de una reencarnación anterior. Antes me gustaba mucho el whisky. Ya iba entonces por este barrio, y también siempre de noche. Ahora no puedo soportar el whisky, me desconcentra. Dejame hablarte de otras cosas. Aquí conocerás a seres increíbles. Parecen normales a primera vista, pero no te engañes, lo que hay aquí no lo encontrarás en ningún otro sitio. Yo también lo conocí en mi, digamos, anterior estado, y me quedé. Un poco de soda tomaré de todas formas, para acompañarte. ¿Quieres subir a lo más alto del rascacielo de Roppongi Hills? Tengo todas las llaves aunque nadie me los haya dado. Colecciono cosas. ¿Me escuchas? Con el tiempo que llevo aquí nada se me escapa. Todo esto tiene su recompensa. Ahora te enseñaré las entrañas de la tierra. No te imaginarás los túneles que hay por aquí abajo, ni qué seres vivos puedas encontrar. Aunque esto también pasa a veces en los Pubs After-hours donde parte los transeúntes experimentan una gradual transformación hacia otro tipo de seres extrasensoriales. ¿Te puedes creer que aquí encuentres también la serpiente de la maldición divina? ¿Y cucarachas como elefantes? Las ratas son mis amigas y de los murciélagos ya ni te cuento. Ya sé, el tráfico es terrible. El ruido haría enloquecer a una ballena. Hay que ir con pies de plomo. Y ¡cuidado! las palomas también vuelan de noche. Te haré bailar como nunca habrás bailado. Sabrás que este sitio es el centro del universo. Aquí estará el origen y fin del tiempo tuyo si quieres; tiempo de vivos y de muertos y de todo lo que haya entremedio. No tenemos nada que ocultar. Ya me entenderás. Cuando quieras te conviertes en una de nosotros. Las sensaciones no son solo de los humanos. Sentirás la tristeza de las piedras, la ignorancia de los cristales, el calor infernal del neón, la fria adrenalina del acero. Sentirás las pulsaciones de la sangre digital que corre por los cables subterraneos y las ondas herzianas que llueven sobre nuestras cabezas. Volarás entre los campos electromagnéticos de las concecciónes wifi que flotan por doquier. Vivirás las aventuras de los jugadores atrapados en las pantallas de las máquinas de la realidad paralela. Gozarás de sus emociones. Verás a los cocainómanos en su triste intento de feliz autodestrucción. Sabrás todo lo que los demás ignoran.
¿Me quieres? No me hagas sonreír. Te pido perdón por ello. Por favor, entiéndeme, mi dentadura estropearía cualquier ternura en la expresión. Pero no tengas miedo. Mis sentimientos por ti son del todo sinceros. Mirame, soy joven. Ni te imaginas mi edad ¿cierto? El tiempo no me afecta. Soy especial, créeme. Puedes ser igual. Conmigo vivirás siempre y saldremos juntos el búsqueda de un poco de calor líquido y nada más. Aquí está el centro del mundo. ¿Ves a toda esta gente? ¡Que maravilla! Todos estos cuerpos llenos de vida, de energía, de sentimientos, de sensaciones humanas, de sangre fresca,...
Solamente tientes que dar un pequeño tributo. No es gran cosa. Nada espectacular. Ni te dolerá. Únicamente me tienes que dar unas gotas de tu sangre. No porque lo necesite realmente. Ya sabes, soy inmortal. Pero el sabor me afina los sentidos. Me llena los pulmones. Me hace vibrar como el universo entero. Me da sentido a mi existencia. Tu cuello es tan bello, joven, fresco, jugoso. Las pulsaciones de tu corazón me roban los sentidos. Por favor, solo unas gotas de sangre, unas pocas gotas, no te dolerá, te lo prometo. Sentirás cosas que nunca habrás sentido antes. por favor, no te vayas, ¡no te vayas!...
miércoles, 16 de junio de 2010
Miles Davis
martes, 8 de junio de 2010
Filosofía
domingo, 6 de junio de 2010
viernes, 4 de junio de 2010
jueves, 3 de junio de 2010
miércoles, 2 de junio de 2010
domingo, 30 de mayo de 2010
En el transcurso del tiempo
...
lunes, 24 de mayo de 2010
martes, 11 de mayo de 2010
lunes, 10 de mayo de 2010
― Después de leído el informe pertinente, y en el marco de mi función y poderes como juez de este alto tribunal, se abre sesión de interrogatorio en el juicio oral por presunto delito de homicidio. ¡Acusado! ¡Levante la cabeza cuando le hablo...! Bien, estos papeles son suyos ¿verdad?
― Sí, su señoría.
― Así que ¿es usted el autor de toda esta escritura?
― Sí, su señoría, lo confieso.
― Pero ¿se da cuenta de lo que ha hecho? ¡La ha matado!
― No, no la he matado, su señoría, simplemente se me fue. Yo la quería, la quería sobre todas las cosas. Quería salvarla, la quería volver a resucitar, por esto me había puesto a escribir como un loco. Para salvarla. ¡Me tiene que creer!
― Vamos, vamos, vamos ¡acusado! ¿no ha escuchado el informe del forense? “...una mujer de mediana constitución...” estaba claro que no era gran cosa. Debería haberse dado cuenta desde el principio y de haberla cuidado con más delicadeza. Nunca debería haber sido tan exageradamente pretencioso. Con lo que ha dejado sobre los papeles ¡podría haber matado una docena!
― Por favor, señor juez, no me diga esto, se lo suplico, quería que creciera, que se hiciera más grande, más bella,...
― ¡No diga tonterías! Las evidencias son abrumadores. Los papeles no dejan lugar a dudas y las pruebas son claras. El juicio queda visto para sentencia, la cual se dicta inmediatamente: Ejem, …
Visto el caso por presunto homicidio en juicio oral ante este Santo Tribunal Inquisitorial Gramatical y Sintáctico, y en base a la Ley Divina Literaria, y en nombre de la Gracia de la Santa Trinidad de la Gramática, la Semántica y la Ortografía, declaro culpable al imputado por haber matado a doña Musa o también conocida como señora Inspiración. Dicha sentencia se basa en los siguiente hechos probados:
Primero, el abundante material escrito hallado cerca del cadáver y en el lugar de los hechos y cuya autoría fue confesado por el acusado.
Segundo, dicho material muestra graves defectos literarios, en especial: El uso abusivo de adjetivos, gerundios y de pretéritos imperfectos. Pobre sintaxis, un nivel inadecuado de fallos ortográficos, imprecisiones gramaticales y morfológicas. Inadecuado uso de la puntuación, falta de visibilidad y credibilidad para el lector. Errores del dequeísmo, anacolutos, faltas de concordancia, anfibologías y redundancias. En general, un estilo abusivo, excesivo y pretencioso.
Tercero, dichas carencias no han experimentado mejora alguna durante el tiempo, tal y como lo certifica el forense después de un exhaustivo análisis del material encontrado.
Cuarto y último, es de sobra conocido, que estas carencias mantenidas durante largo tiempo llevan irremediablemente a la muerte de cualquier musa o inspiración.
En consecuencia con todo ello, de dicta la siguiente sentencia: se declara culpable al acusado de musocidio e inspiracioicidio por imprudencia en primer grado y queda condenado a ser desterrado de por vida del país de los buenos escritores para entrar en los territorios bajos de los eternos mediocres. ¿El acusado desea alegar algo al respeto?
― ¡No! ¡noo! ¡noooo! ¡clemencia! ¡clemencia! ¡quiero ser un buen escritor! ¡noooooooooooooo!
― ¿Esto es todo? Que se lleven al acusado. Tenemos mucho trabajo ¡siguiente caso!
viernes, 30 de abril de 2010
La sopa se tomaba después del la bendición de la mesa y se comía sin hablar, y por supuesto el plato entero para no obtener el destino de arder eternamente en los infiernos divinos declarados por la educadora de vestidos grises y gafas de pasta gorda. Destinos confirmados después en la misa dominical.
Tiempos de miedo y curiosidad prohibida cuando creció. Los ruidos de la calle concurrida durante los veranos entraban por los ventanales tapados por persianas de madera que filtraban la luz cuyos rayos se iban desplazando lentamente por el suelo de parqué a lo largo de las tardes. Curiosidad prohibida por la vida de allí fuera, de la ciudad que latía con fuerza y en constante transformación. No como en la vieja casa regentada por su madre, con su mirada postrada y vestida de riguroso negro; de misa diaria para rezar por el alma del difunto marido y padre que él había conocido solamente de muy pequeño.
Mientras el mundo daba vueltas y más vueltas, él pasaba su juventud sentado durante horas y más horas delante del escritorio del salón para aprender lecciones en clases particulares de preparación al seminario dadas por el cura del la parroquia. El destino elegido por su madre: Hacerse sacerdote cumplidor con el deber del buen nombre y apellidos de la casa. Entonces no se atrevió a contradecir.
Más tarde ya se atrevió a contradecir. Por culpa o gracias a la falta de medios de la familia venida a menos salió para estudiar finalmente económicas en la capital lejana subsidiado por becas estatales. La vida alegre de la ciudad le absorbió con rapidez. Se sentía libre y se olvidó de los años de adolescencia insoportables. Se buscó un trabajo, una mujer, un coche, niños y, poco a poco, unos kilos demás en la barriga. Ella nunca le perdonó. Ya no tenía contacto con ella.
Después de muchos años, convocado por el albacea para repartir la herencia de la madre fallecida, volvió a la vieja casa con sus muebles de caoba oscura. Al entrar en el comedor lo sintió otra vez. De repente recordó algo de su muy joven infancia. Esta vez alzó la mirada: Su reflejo en el espejo, ya medio ciego, tenía los ojos de su padre que le miraba triste desde el otro lado.
lunes, 19 de abril de 2010
¡Vaya tema!
Queréis que escriba algo así como:
El cura empujó al pupilo hacia el sótano frío del internado hacia el lugar del sacrificio donde esperaban las bestias negras al comienzo del ritual pagano...
O bien, algo como:
En la brisa suave y caliente de la playa caribeña, a solas con Vanessa, me metió su lengua en la oreja. Me empujó hacia la cama en la cabaña y sus senos desnudos me acariciaban el torso mientras sus manos buscaban abrir el cinturón...
O, algo como:
Chorreando sangre después del impacto de la bomba en el mercado popular del barrio periférico de Bagdad, el malherido llegó de cualquier manera llevado por transeúntes al quirofano del hospital inmundo donde el cirujano ya se había enterado por las noticias de la radio...
¡No! voy a poner lo siguiente:
El cura empujó a Vanessa hacia el quirofano donde esperaban las bestias negras en la brisa suave y caliente del mercado periférico de Bagdad y donde, a solas, me metió la lengua en la oreja hacia el popular y frío sótano del internado después del impacto de la bomba y el cirujano y el pupilo esperaban al comienzo del ritual pagano en la cama de la cabaña inmunda llevado por los transeúntes y donde sus senos desnudos me acariciaban el torso que se había enterado por las noticias de la radio y el malherido, de cualquier manera, me empujó hacia el lugar del sacrifico y donde sus manos buscaban abrir del cinturón de la playa caribeña chorreando sangre...
¡Perfecto!
jueves, 15 de abril de 2010
Ritual de fuego y humo.
Carne muerta espera la mutación.
El vaho escribe un código discreto de alquimia sobre los cristales.
Manos diligentes de mujeres gordas nutren la boca de metal en el lugar del sacrificio.
Olores a verduras y digestión.
Mientras tanto,
hombres esperan con cerveza y sardinas.
Y cuando viene el momento,
un estómago de acero vomita transformación sobre porcelana fina.
El rito ancestral: ¡Come! O serás comido.
miércoles, 14 de abril de 2010
martes, 13 de abril de 2010
Saco el billete garabateado y leo el mensaje: ¿Eres consciente de que llevas un excremento en tu interior?
¡Vaya contraseña! Excremento, producto de excretar (como dice el diccionario), o sea, producto de expulsar el deshecho de la digestión. Así que, al observar estrictamente la definición, mientras lo llevamos dentro todavía no se merece el nombre de “excremento”, mas bien algo como “incremento” (¿?) ¡no! mas bien como excremento futuro, como excremento en potencia, o como previsible o esperado, o sea, un excremento “naciturus”.
―¡Tonterías! ―me dije en voz baja ― si se enteran de lo que estoy pensando, pierdo todo el respeto en la pandilla.
Seguí pensando al andar al encuentro de la noche. No es que tengamos un excremento dentro de nosotros, es que somos un excremento dentro de otro, tal vez, dentro del universo mismo. Eso sí, sin haber sido excretado todavía que, supongo, será la muerte, o ¿la resurrección?
―¡La contraseña, o te corto los huevos! ―Me espetó una voz ronca y poco amigable desde una esquina oscura.
―¿Eres consciente de que llevas un excremento en tu interior?
―.¡Pasa!
― Gracias.
― Aquí tienes la mercancía ¡ahora dame la pasta! ―Le ordené con autoridad.
Pocas veces sentí tanta satisfacción al entregar la mercancía a este matón, del clan de los García, estúpido, forzudo y mal trajeado que me solía encañonar con una sonrisa diabólica y un revólver calibre 38 en nuestras entregas habituales. Faltaba poco, muy poquito, para poner en chirona a esta banda de traficantes. Dos años me había costado de infiltrarme. Mucho trabajo y mucha paciencia, pero iba a ser compensado...
O esto era lo que me imaginé, en aquel momento, tan ingenuo como siempre.
― ¡Toma lo que te mereces! Con un saludo del jefe, que me ha dicho que está harto de polizontes como tú.―Me respondió aquel tipo de mala muerte cuando escuché, e inmediatamente sentí, el impacto de la bala en mi cuerpo.
― ¡Mierda! ―pensé, al caer y no pude evitar una sonrisa antes de perder la conciencia...
Un postrelato publicado el día 13 de septiembre de 2009 en el Blog del programa de radio 3 "El Postre" en la categoría "postrelato" que resultó ganador de la semana y, además, tuvo el priviegio de ser leído y emitido por la radio de cuya grabación me he permitido hacer este pequeño video que se ve a continuación. ¡Gracias al equipo de "El Poste" de radio 3!
miércoles, 7 de abril de 2010
La orden del redactor jefe fue contundente. Sabía que el reportaje histórico sobre las galeras debía estar listo mañana para salir el lunes publicado. Así que puse manos a la obra y escribí:
El contramaestre alza su látigo y va dando golpes brutales en las filas de los remeros condenados. El tambor marca el ritmo:
Boooom ….. Boooom ….. Boooom …..
Realmente necesitaba más datos. Pero, como no había tiempo, tuve que forzar la imaginación al máximo. Así que, con mis pocas fuerzas, me imaginé la situación como el ritmo de las fechas de entrega de los trabajos impuesto por el redactor jefe. Pero, no tengo tiempo para pararme en estas cosas ahora. El capitán acaba de dar ordenes de acelerar el ritmo de las braceadas:
Booom... Booom... Booom... Booom...
Estamos en combate con los piratas, y vamos contra el barco enemigo para hundirlo con nuestro espolón. Hace calor, mucho calor, y el buque apesta a sudor y excrementos. Bueno, pensé que el artículo iba a tomar forma y seguí al límite físico:
Boom.. Boom.. Boom.. Boom.. Boom..
El ritmo se vuelve frenético. No lo puedo ver, pero parece que el impacto es inminente. Los soldados están listos para el abordaje. Habrá sangre, mucha sangre, y muerte. Las cadenas duelen tanto en los tobillos que casi no aguanto y no me puedo concentrar. El tambor aumenta aún más el ritmo para el impacto que significará el final seguro de unos cuantos compañeros aquí abajo en las bodegas. ¡Tal vez, de todos nosotros!
¡Bom! ¡Bom!¡ !Bom! ¡Bom! ¡Bom! ¡Bom!...
Un golpe brutal acompañado de un chirrido de maderas rompiéndose nos levanta a todos de nuestras tablas de remar. Los soldados saltan al barco enemigo y también los piratas nos asaltan dando hachazos contra cualquiera que encuentran indefenso como los remeros. Veo como vuelan por el aire cabezas y brazos cortados. ¡Y nosotros, encadenados sin armas! Un pirata gritando como loco corre hacia mi, alza su espada, y en el momento de sentir el hierro penetrando en mi cuerpo me doy cuenta que nunca iba a terminar las cuatro hojas para mañana...
31 Marzo 2010, 02:23
sábado, 3 de abril de 2010
(Por cierto, quien entienda alemán, recomiendo viviamente su página web: http://www.dctp.tv/ ¡Es magnífica!)
Soledad más sola que el aire vacío
husmeando las esquinas por restos
Los humanos, lejos, en otra galaxia
bajo un negro rayo se abre camino
Terrens urbanos como cueva vieja
oler el pasado y presente y busca
nervioso, el destino empuja el rayo
la mente se centra y un punto deja
El destino presente fuerza la mente
el rayo siempre y la garganta rota
para nosotros y cada noche nos da
aullido del perro a la vecina ausente
viernes, 2 de abril de 2010
jueves, 1 de abril de 2010
miércoles, 31 de marzo de 2010
domingo, 28 de marzo de 2010
El interior del cerebro.
Pensamientos, ojalá no caiga enfermo, es la vida, pasa y pasa.
¿Cómo vamos a llegar si no sabemos siquiera hacia dónde va el viaje?
Pensamientos, confusión, percepciones torcidas, sentimientos desatados, irrenunciable, vida hacia el otro lado y en éste.
La flor se marchitará y ni siquiera lo sabe.
Viaje sobre la superficie, por los mares del interior y exterior, tiempos, pensamientos, sentimientos guiados, percepciones de lo otro.
Mientras el cerebro funcione, ojalá funcione siempre, aunque no va a ser el caso.
Líneas cruzan, ascienden, y descienden, circunferencias, rectas y curvas.
Percepciones insondables pero constantemente sondadas.
¿qué se puede hacer?
Colores y sabores hacia arriba y abajo; destellos de luz y sombra.
Sombra, siempre, siempre la sombra a la espera de atacar.
La serpiente que hipnotiza a la presa.
El mar de sentimientos insondables se petrifica, frío como las luces de la luna.
Navegando el velero empujado por pasiones hacia la tormenta.
El espacio desconocido achaca la serpiente.
Solamente se sabe que no se sabe nada menos lo que sentido, oído, saboreado, visto y pensado.
Azul, blanco y rojo, sentimientos primarios permanecen, recuerdo negro mientras lo demás se desvanece.
Sombras son lo que queda. Negro del Dios opaco mirando los destellos.
Luz en la dimensión transversal.
Es lo que hay, es lo que queda.
viernes, 26 de marzo de 2010
Ojos como platos
estampa sobre el cielo
con fuerza de un tren
respira oxígeno frío
un respirar húmedo
y bruma pestilente
que se esfuma
en un momento
y después
como inconsciente
viene algo
como la nada
a la mente
pero nada
tan veloz
como el caballo que anda
y estampa
con los ojos como platos
sobe el cielo estrellado
y más tarde
se para y
su cuerpo se tumba
no sabe
no sabe nada
loco, caballo loco
la fuerza se derrumba
no siente nada
no siente
solo respira
el oxígeno frío
y la bruma pestilente
y luego deja
de existir
para siempre.
jueves, 25 de marzo de 2010
martes, 23 de marzo de 2010
―Pero,... ¿Qué?… ¿Ha quebrado la compañía de seguros?... ¡Me cago en la puta!... ¿Mañana van a declarar la quiebra?… ¿Qué les pasa a estos maricones?... ¿Serán retrasados mentales?…¿Perderé mi póliza de vida y todas las aportaciones hechas? ¡Cabrones! ¿Pero, qué les pasa? ¿Se han cagado en el cerebro? ¡Los hijos de la mala puta! …
Los empleados en la oficina agachamos nuestras cabezas. Hugo era un pez gordo. El más importante de los inversores de Chicago. Los que trabajamos hace tiempo para él lo sabíamos. Era una persona enérgica, sin escrúpulos y colérica. Justo lo que hace falta para triunfar en América; en las inversiones financieras. Conocíamos bien los ataques de ira de nuestro jefe cuando algo no iba tal y como él quería. Su crueldad era mítica y la mayoría de los nuevos trabajadores no aguantaban más de unas semanas o incluso días. O bien, se iban indignados ellos mismos, o bien, Hugo se encargaba de echarlos con una sádica satisfacción casi tirándolos por la escalera desde la planta quince del viejo rascacielos del distrito financiero donde tenía sus oficinas. Pocos aguantamos trabajar bajo la tiranía de los resultados que imponía. Esto sí, pagaba bien, muy bien cuando todo iba según sus gustos, y esto era una buena razón de aguantar los rituales diarios de humillación y desprecio. En el fondo le adoramos por su eficacia. Él sabía ser consecuente para alcanzar las metas. “Los resultados cuentan, solo los resultados, y vosotros, maricones, (siempre nos llamó maricones a los empleados) o servís, o sois una puta mierda. ¿Lo habéis entendido? Ésto es América y no mariconilandia”. Hugo había salido de la nada y lo había conseguido todo.
― ¡Gilipollas! ¡Tontos de culo! ¡Cerdos! ¡Ya se enterrarán lo que es bueno! ¡Acabaré con ellos! ¡Se lo han ganado a pulso! ¡Necios! ¡Lerdos, son una pandilla de lerdos! ¡Los muy cretinos! ¡Asnos desgraciados! ¡Cabrones de mala muerte! ―Gritó en el auricular. Colgó el teléfono con tanta vehemencia que se cayó ruidosamente de la mesa. Hacia gestos de negación violenta con su cabeza roja como un tomate que parecía explotar en cualquier momento.
―¡No, no, no! ―repetía constantemente― ¡Os vais a enterar! Conmigo no se hacen estas cosas. ¡Cobraré esta póliza!
Corrió por toda la oficina a la ventana ,la abrió y, sin esperar, se tiró abajo.
Nos quedamos mudos. Sentí admiración. Hugo era grande, muy grande. Sabía cumplir con sus objetivos.
Cuando éramos pequeños, mi hermano me sentaba en el triciclo, me vendaba los ojos y me empujaba con todas sus fuerzas contra la pared.
Ya sé que estoy condenado al infierno.
La pared era el sitio del que no pude escapar. Por entonces aprendí odiar a mi hermano. ¡Y lo odio el día de hoy más que nunca! Aunque, lo del “día de hoy” es un decir. Donde me encuentro ya no hay días, ni noches, ni meses, ni años...
Recuerdo su risa malvada. Él siempre hacía estrellarme contra la pared con una satisfacción sádica y método científico. Intenté escapar de él pero no pude. La pared siempre me esperaba. Mi hermano era más fuerte e inteligente. Solo me quedaba la paciencia a que creciera y que entráramos en el mundo de los adultos donde todos estos juegos infantiles y perversos desaparecerían.
¿O no?
Cuando estudiábamos los dos física en la facultad todavía pensé que pudiera escapar. Me hice astronauta y me fui a la ISS (Estación Espacial Internacional). Por fin ¡libre! Espacios abiertos en todas las direcciones pensé. ¡Estúpido de mi! ¡Como mi hermano no fuera lo suficientemente inteligente! Él se hizo físico cuántico para trabajar en CERN, en el gran acelerador de partículas de Ginebra. Y yo, pensando que no me alcanzaría jamás en la órbita, pero acaba de efectuar el experimento más importante del LHC para recrear las condiciones del Big Bang haciendo colisionar dos haces de protones a velocidad de luz y con una energía nunca experimentada antes. Me imagino su risa perversa cuando se habrá dado cuenta que el experimento saló como él quería.
Se ha abierto una supercuerda en el espacio-tiempo transportando en el acto la Tierra a cualquier sitio en el universo dejándome atrás, solo ante la nada dando vueltas con mi estación por un planeta que ya no está. No le pude seguir, estoy en la nada. Otra vez. ¡Contra la pared!
Última aportación al "postrelato" de Radio 3 RNE del programa "el postre" el 20 de marzo de 2010. No fue ganador y reconozco que le faltaba un último repaso estilístico y, probablemente, de los tiempos verbales. Aunque pienso que la idea fue curiosa...
Quien lo lea, por favor, díme: ¿Qué piensas?
Un Abrazo
domingo, 21 de marzo de 2010
A veces, siempre por la noche, los veo allí ... Son dos ojos, rodeados de tanta oscuridad que no puedo decir que tienen cara, pero sí que me observan desde una extraña complicidad.
Mientras tanto nosotros, los insaciables geniecillos del "relatismo", seguimos en nuestros quehaceres de historias día y noche. Y yo, el tercero por la derecha en la fila ciento veintitrés, cuando alzo la mirada para sacar otra idea de algún rincón de mi pequeña cabeza (un movimiento continuo y común entre los geniecillos que, entre tantas filas en la sala, se parece al ir y venir de las olas del mar) y escucho el ruido que producen los miles de dedos de nuestras manos diminutas tecleando en las pantallas las palabras que dan sentido a nuestra existencia, me imagino estos ojos enormes y sigo adelante.
No hay mucha luz en la gran sala del complejo donde trabajo desde que tengo uso de la razón. Y no se sabe muy bien dónde termina ya que al lado de nuestra sala está la siguiente con más geniecillos (que ya no son de la sección del relatismo sino del “imaginismo” para luego venir los del“inspiracionismo”) y más y más salas detrás. Entonces veo a veces, y siempre de noche, (a mí más bien me gusta la noche) estos ojos sin rostro que me miran con esta extraña complicidad.
Realmente me siento cansado. Siempre cansado. Aunque cuando le pregunté a nuestro maestro superior de la sección, me dijo que esto era una condición necesaria.
― Si estuvieras siempre despierto y lleno de energía, te habrían asignado a la sección de “declaracionismo fiscal”. ―Me dijo.
― ¡Oh, no gracias! ―le contesté.
Prefiero mi puesto actual que, aunque es pesado a veces, produce un lento pero intenso placer. Miro a los ojos que me miran. Tengo la impresión que no me ven sino que, de alguna forma, leen lo que escribo (y me parece que les gusta). Así que prosigo todo lo que haga falta.
“Solo por ver tus ojos” pienso y canto: ley leley leley lala…
Esto fue una aportación a la sección de "postrelato" del programa de Radio 3 RNE "el postre" (el día 28 de septiembre de 2009) donde suelo aportar pequeños cuentos de forma esporádica. De aquel post salió lo del "geniecillos del relatismo". Así que esto es un homenaje al equipo de Radio 3 de "el postre".
Un saludo y un abrazo
Primer post
En fin, una nuerva aventura en el camino apasionante de la literatura, poesía, arte, comentarios, pensamientos, etc. O sea, todo lo que hace vibrar la vida.
Al que lo lea
¡Un fuerte abrazo!