domingo, 28 de marzo de 2010

Rojo.
El interior del cerebro.
Pensamientos, ojalá no caiga enfermo, es la vida, pasa y pasa.
¿Cómo vamos a llegar si no sabemos siquiera hacia dónde va el viaje?
Pensamientos, confusión, percepciones torcidas, sentimientos desatados, irrenunciable, vida hacia el otro lado y en éste.
La flor se marchitará y ni siquiera lo sabe.
Viaje sobre la superficie, por los mares del interior y exterior, tiempos, pensamientos, sentimientos guiados, percepciones de lo otro.
Mientras el cerebro funcione, ojalá funcione siempre, aunque no va a ser el caso.
Líneas cruzan, ascienden, y descienden, circunferencias, rectas y curvas.
Percepciones insondables pero constantemente sondadas.
¿qué se puede hacer?
Colores y sabores hacia arriba y abajo; destellos de luz y sombra.
Sombra, siempre, siempre la sombra a la espera de atacar.
La serpiente que hipnotiza a la presa.
El mar de sentimientos insondables se petrifica, frío como las luces de la luna.
Navegando el velero empujado por pasiones hacia la tormenta.
El espacio desconocido achaca la serpiente.
Solamente se sabe que no se sabe nada menos lo que sentido, oído, saboreado, visto y pensado.
Azul, blanco y rojo, sentimientos primarios permanecen, recuerdo negro mientras lo demás se desvanece.
Sombras son lo que queda. Negro del Dios opaco mirando los destellos.
Luz en la dimensión transversal.
Es lo que hay, es lo que queda.

2 comentarios:

  1. Celebro tu poema, Jens. Llega un momento que un ritmo de vértigo se nos apodera, y todos son cuestionamientos. Muy bellamente expresado.

    Inés

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  2. Gracias Inés, por tu comentario

    Este texto ha sido el resultado de un ejercicio de "escritura automática". Por esto no es un poema propiamente dicho. Son imágenes que he anotado rápidamente sin pensarlo (y sin corrgirlo después). Aún así salen cosas interesantes.

    Muchas veces escribimos cosas que nos sorprenden a nosotros mismo. Es el misterio que llevamos dentro...

    Un abrazo

    jENZZ

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