“¡Escribe! Ya te lo he dicho: si mañana no tengo 4 hojas en el despacho ni te dirijo la palabra.”
La orden del redactor jefe fue contundente. Sabía que el reportaje histórico sobre las galeras debía estar listo mañana para salir el lunes publicado. Así que puse manos a la obra y escribí:
El contramaestre alza su látigo y va dando golpes brutales en las filas de los remeros condenados. El tambor marca el ritmo:
Boooom ….. Boooom ….. Boooom …..
Realmente necesitaba más datos. Pero, como no había tiempo, tuve que forzar la imaginación al máximo. Así que, con mis pocas fuerzas, me imaginé la situación como el ritmo de las fechas de entrega de los trabajos impuesto por el redactor jefe. Pero, no tengo tiempo para pararme en estas cosas ahora. El capitán acaba de dar ordenes de acelerar el ritmo de las braceadas:
Booom... Booom... Booom... Booom...
Estamos en combate con los piratas, y vamos contra el barco enemigo para hundirlo con nuestro espolón. Hace calor, mucho calor, y el buque apesta a sudor y excrementos. Bueno, pensé que el artículo iba a tomar forma y seguí al límite físico:
Boom.. Boom.. Boom.. Boom.. Boom..
El ritmo se vuelve frenético. No lo puedo ver, pero parece que el impacto es inminente. Los soldados están listos para el abordaje. Habrá sangre, mucha sangre, y muerte. Las cadenas duelen tanto en los tobillos que casi no aguanto y no me puedo concentrar. El tambor aumenta aún más el ritmo para el impacto que significará el final seguro de unos cuantos compañeros aquí abajo en las bodegas. ¡Tal vez, de todos nosotros!
¡Bom! ¡Bom!¡ !Bom! ¡Bom! ¡Bom! ¡Bom!...
Un golpe brutal acompañado de un chirrido de maderas rompiéndose nos levanta a todos de nuestras tablas de remar. Los soldados saltan al barco enemigo y también los piratas nos asaltan dando hachazos contra cualquiera que encuentran indefenso como los remeros. Veo como vuelan por el aire cabezas y brazos cortados. ¡Y nosotros, encadenados sin armas! Un pirata gritando como loco corre hacia mi, alza su espada, y en el momento de sentir el hierro penetrando en mi cuerpo me doy cuenta que nunca iba a terminar las cuatro hojas para mañana...
31 Marzo 2010, 02:23
La orden del redactor jefe fue contundente. Sabía que el reportaje histórico sobre las galeras debía estar listo mañana para salir el lunes publicado. Así que puse manos a la obra y escribí:
El contramaestre alza su látigo y va dando golpes brutales en las filas de los remeros condenados. El tambor marca el ritmo:
Boooom ….. Boooom ….. Boooom …..
Realmente necesitaba más datos. Pero, como no había tiempo, tuve que forzar la imaginación al máximo. Así que, con mis pocas fuerzas, me imaginé la situación como el ritmo de las fechas de entrega de los trabajos impuesto por el redactor jefe. Pero, no tengo tiempo para pararme en estas cosas ahora. El capitán acaba de dar ordenes de acelerar el ritmo de las braceadas:
Booom... Booom... Booom... Booom...
Estamos en combate con los piratas, y vamos contra el barco enemigo para hundirlo con nuestro espolón. Hace calor, mucho calor, y el buque apesta a sudor y excrementos. Bueno, pensé que el artículo iba a tomar forma y seguí al límite físico:
Boom.. Boom.. Boom.. Boom.. Boom..
El ritmo se vuelve frenético. No lo puedo ver, pero parece que el impacto es inminente. Los soldados están listos para el abordaje. Habrá sangre, mucha sangre, y muerte. Las cadenas duelen tanto en los tobillos que casi no aguanto y no me puedo concentrar. El tambor aumenta aún más el ritmo para el impacto que significará el final seguro de unos cuantos compañeros aquí abajo en las bodegas. ¡Tal vez, de todos nosotros!
¡Bom! ¡Bom!¡ !Bom! ¡Bom! ¡Bom! ¡Bom!...
Un golpe brutal acompañado de un chirrido de maderas rompiéndose nos levanta a todos de nuestras tablas de remar. Los soldados saltan al barco enemigo y también los piratas nos asaltan dando hachazos contra cualquiera que encuentran indefenso como los remeros. Veo como vuelan por el aire cabezas y brazos cortados. ¡Y nosotros, encadenados sin armas! Un pirata gritando como loco corre hacia mi, alza su espada, y en el momento de sentir el hierro penetrando en mi cuerpo me doy cuenta que nunca iba a terminar las cuatro hojas para mañana...
31 Marzo 2010, 02:23
postrelato último de la semana pasada. No resultó ganador. ¡Lástima!
No hay comentarios:
Publicar un comentario