domingo, 20 de mayo de 2012

Carlos Fuentes

En el año 83, cuando yo tenía 18 años, intenté leer esta obra en su traducción alemana. Resultó ser uno de los pilares de mi afición a la litetatura hispanoamericana por entonces. Desde Hannover soñaba a aprender español y viajar a España (por lo menos). Me quedé a la mitad de sus casi mil doscientas páginas. Fue una tarea  imposible de cumplir. Sin embargo, aumentó mi fascinación hacia la literatura. Y aquí estoy, un poco huérfano, pero feliz de haberlo vivido.

Que descanse en paz. Hasta siempre.

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