martes, 13 de abril de 2010

Saco el billete garabateado y leo el mensaje: ¿Eres consciente de que llevas un excremento en tu interior?
¡Vaya contraseña! Excremento, producto de excretar (como dice el diccionario), o sea, producto de expulsar el deshecho de la digestión. Así que, al observar estrictamente la definición, mientras lo llevamos dentro todavía no se merece el nombre de “excremento”, mas bien algo como “incremento” (¿?) ¡no! mas bien como excremento futuro, como excremento en potencia, o como previsible o esperado, o sea, un excremento “naciturus”.

―¡Tonterías! ―me dije en voz baja ― si se enteran de lo que estoy pensando, pierdo todo el respeto en la pandilla.

Seguí pensando al andar al encuentro de la noche. No es que tengamos un excremento dentro de nosotros, es que somos un excremento dentro de otro, tal vez, dentro del universo mismo. Eso sí, sin haber sido excretado todavía que, supongo, será la muerte, o ¿la resurrección?

―¡La contraseña, o te corto los huevos! ―Me espetó una voz ronca y poco amigable desde una esquina oscura.

―¿Eres consciente de que llevas un excremento en tu interior?

―.¡Pasa!

― Gracias.

― Aquí tienes la mercancía ¡ahora dame la pasta! ―Le ordené con autoridad.

Pocas veces sentí tanta satisfacción al entregar la mercancía a este matón, del clan de los García, estúpido, forzudo y mal trajeado que me solía encañonar con una sonrisa diabólica y un revólver calibre 38 en nuestras entregas habituales. Faltaba poco, muy poquito, para poner en chirona a esta banda de traficantes. Dos años me había costado de infiltrarme. Mucho trabajo y mucha paciencia, pero iba a ser compensado...

O esto era lo que me imaginé, en aquel momento, tan ingenuo como siempre.

― ¡Toma lo que te mereces! Con un saludo del jefe, que me ha dicho que está harto de polizontes como tú.―Me respondió aquel tipo de mala muerte cuando escuché, e inmediatamente sentí, el impacto de la bala en mi cuerpo.

― ¡Mierda! ―pensé, al caer y no pude evitar una sonrisa antes de perder la conciencia...

Un postrelato publicado el día 13 de septiembre de 2009 en el Blog del programa de radio 3 "El Postre" en la categoría "postrelato" que resultó ganador de la semana y, además, tuvo el priviegio de ser leído y emitido por la radio de cuya grabación me he permitido hacer este pequeño video que se ve a continuación. ¡Gracias al equipo de "El Poste" de radio 3!

2 comentarios:

  1. Hola, Jens.

    Me ha gustado la atmósfera del relato. El final es inesperado. Ahora bien, me he confundido un poco con los diálogos. Quizás al subir el texto al blog pusiste guiones donde no era necesario. Por ejemplo, en la última parte, la voz del protagonista se confunde con la del otro personaje. El final, aunque inesperado, me deja en suspenso, murió o sobrevivió el protagonista ? Si murió, no podría estar contando la historia, o ¿sí ?
    Bien es sólo mi opinión y no me resta más que felicitarte.

    Saludos,
    Juan Manuel

    ResponderEliminar
  2. Hola Juan Manuel

    Ciertamente, el final queda como inconcluso. ¿Qué pasó con el protagonista después? La historia demanda una contiuación...

    Que las voces del protagonista y de su enemigo se confunden en la percepción del lector es una observación importante. Pienso que deberían estar bien diferenciados, si no es así, hay que corregir el texto.

    Gracias por tu comentario

    ResponderEliminar